¿Sabías qué historia une a Antoñete y Lora Sangrán?

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Esta semana nos queremos acordar del maestro Antoñete, un torero que está en el Olimpo de la tauromaquia gracias a obras tan majestuosas como la que hoy presentamos: su media verónica a la cadera. Sucedió en el año 1983, en Las Ventas, cuando la cámara de Muriel Feiner capta una de las imágenes que siempre acompañarán la vida del maestro, y que pueden ver más abajo. El toro, Cocinero, de Lora Sangrán, quedaría inmortalizado, y Chenel, más aún.

Sin embargo, esta historia no queda aquí, y es que, años después, es Joaquín Lora Sangrán, uno de los herederos de la ganadería, quien, además, es maestro en el arte de la pintura, quien dibuja esa media que sería adquirida por unos aficionados de Madrid, estrechándose aún más ese vínculo cuando se reencontraron todos los protagonistas de esta historia, Antoñete, Lora Sangrán y la propia Muriel Feiner, cuya foto encantó al maestro y fue pintada por el ganadero de la res.