Abriré mi corazón y estará lleno de nombres 

A veces, el toreo es un ejercicio de apostolado, y es que uno, como aficionado, sabe que el futuro pasa por buscar, trabajar, sembrar semillas para que alguna, Dios quiera, dé fruto y nunca, jamás, desistir.

Con esta titular -frase que dijo un misionero-, Alimón quiere hacer ver que se trata de eso, de abrirse, de acoger, como hace el Programa Víctor Barrio, como hace ese maravilloso equipo humano que enseña la Tauromaquia y con el que ayer, en Baeza (Jaén), compartimos una jornada inolvidable para que un centenar de niños sueñen con la Tauromaquia, realizando talleres por la mañana y entregando cuadernillos, por la tarde, a todos los que se acercaron a la plaza y disfrutando con ellos en el Minipalco VB.

En suma, un canto a la ilusión donde nadie salió defraudado, y es que es verdad que “cuesta mucho crecer hasta convertirse en un niño”, como una vez dijo Picasso, pero cuando las cosas se hacen de corazón, como ayer el Programa Víctor Barrio y Alimón demostraron, está más cerca el futuro, está más cerca el toreo, está más cerca avanzar, sin manipular, como un niño.

Fotografías: Programa Víctor Barrio. Próximamente, galería completa.
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