¿Sabías cómo se identifica un animal bravo recién nacido?

A simple vista, aquel que no es experto en ganado bravo, se pregunta cómo diferenciarán un animal de otro los empleados de una ganadería. En otras ocasiones, incluso, puede que ni se lo pregunte, considerando que todos los animales son iguales y no necesitan especial cuidado unos frente a otros. Pero esto no es así, y por diversidad de motivos el animal debe estar siempre perfectamente identificado. Hoy hablaremos de cómo se identifica; otro día, de para qué se identifica.

Lo cierto es que “localizar a una vaca parida recientemente parida no suele ser dificultoso, y no precisamente por las señales y rastros que deja tras de sí, que son escasos, sino porque la cría, que siempre permanecerá junto a la madre, no muestra la señal de identificación auricular realizada en ambas orejas tras el nacimiento, es decir, el crotal”.

Este sistema de identificación –el crotal- es “en ocasiones complicado de realizar” (…). Hay que tener en cuenta que la madre no se separa de su hijo bajo ninguna circunstancia, y cualquier acción que considere se ponga en peligro a su becerro, lo defenderá (…).

Así, “el ahijador (…), ayudado de uno de los vaqueros, persigue a la madre parida y a su becerro”, con el objetivo de separarlos, momento que se aprovecha “para poder coger al recién nacido y colocarle el crotal.

A continuación, mostramos un vídeo del programa Toros para todos donde se muestra este proceso de identificación:

Entrecomillado correspondiente a PRIETO GARRIDO, José Luis, El toro bravo en el campo, Almuzara, 2008, pp. 65-67.

 

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