¿Sabías lo que le pasó a Dominguín en Zaragoza?

Uno de los toreros con más personalidad en la historia del toreo es, sin duda, Luis Miguel Dominguín, tanto que se sigue hablando de él en presente, y es que su recuerdo está muy vivo. Orgulloso, valiente, «su aire burlón, cínico y engreído –nos dice Abella sobre Luis Miguel en su libro “Luis Miguel Dominguín. A corazón abierto”– era en la intimidad calor humano». Sus anécdotas son innumerables, alguna tan particular como la que hoy les presentamos.

Frente a esto, Andrés Amorós, amigo personal del torero, nos dice que Dominguín “siempre estaba insatisfecho, buscaba nuevos retos. En eso coincidía, creo, con Ignacio Sánchez Mejías. Pero, también como Ignacio, volvía siempre a la Tauromaquia, el centro de su vida”*. Rivalizó con Manolete -estuvo en la trágica tarde de Linares, de la que se cumplen hoy setenta años- y Antonio Ordóñez, fue vestido de luces por Picasso en una ocasión y llegó a autoproclamarse número uno de la Tauromaquia en pleno ruedo de Las Ventas, en mayo de 1949. Además, guarda relación familiar con Francisco Rivera Ordóñez – a quien tendremos el honor de rendir homenaje en la I Gala Alimón-, siendo su tío-abuelo.

En el siguiente enlace, le dejamos la anécdota de este lunes, protagonizada en Zaragoza y que la cuenta Manolo Molés:

*Entrevista de Alfredo Casas a Andrés Amorós en El Correo.

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