¿Sabías la historia de “Suspiros de España”?

Uno de los componentes y complementos de una tarde de toros es el pasodoble. En el paseíllo, acompañando una faena de notable categoría, en la vuelta al ruedo, en definitiva, de acuerdo con la idiosincrasia de cada plaza de toros, la música es un añadido a la corrida de toros, y es que ya escribía Cervantes, en El Quijote, que “donde hay música no hay cosa mala”.

El caso es que hoy queremos traer la curiosidad de una de las partituras más emblemáticas que tiene nuestra fiesta; la de “Suspiros de España”. Cuenta la leyenda que “era un día primaveral de 1902 cuando en el café España, de Cartagena, el maestro Antonio Álvarez Alonso amenizaba las tertulias nocturnas al frente de su agrupación musical. En uno de los obligados descansos, el maestro, que era también compositor aunque de obra poco conocida, se reunió unos minutos para departir con una peña de amigos”*. Continúa diciéndose que estos retaron a Álvarez Alonso a componer una pieza en ese breve tiempo, quien aceptó a escribir lo que le pidieron: un pasodoble. “Al cabo de menos de una hora, por increíble que parezca, dio fin cumplido a su obra, que estrenaría en esa misma velada”*, bautizándola más tarde con “el nombre del pastel y el del café cartegenero”*.

Por último, cabe señalar que el maestro Álvarez Alonso nació en  nuestra vecina localidad de Martos, por lo que nos cabe el honor de contar con este orgullo, a la par que sirva de ilusión a todos los aficionados marteños este bonito recuerdo que traemos, en los días previos a la celebración de sus fiestas patronales.

*MANUEL ROMÁN, La copla y los toros, RamaLama Music, 2007, pp, 49-50.

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