¿Conoces la relación de Camarón con la tauromaquia?

Que Camarón de la Isla era un gran aficionado a la fiesta de los toros es cosa bastante conocida, pero ¿hasta qué punto lo fue? Desde los primeros años de su vida se conoce su gusto por el toreo, y es que se conserva  al menos una fotografía del pequeño José, pelo rubio, vestido de luces. Pero ese es solo el comienzo de una apasionante historia.

Camarón fue amigo personal, sobre todo, de Curro Romero (a quien dedicó unas bulerías), pero también de Manzanares y Manuel Benítez El Cordobés. En 1975, con motivo de las fiestas de San Pedro de Alcántara (Málaga), toreó un festival en el que, según escribe Francis Mármol en 2012, en el periódico El Mundo, en un texto recordando a Camarón, el promotor de aquel festejo, Juan Jiménez, “pensaba que iba a hacer el paseíllo y ya está o que no iba a venir, pero acabó matando su toro y todo. Salió airoso de aquello”.

Lo cierto es que Camarón, al parecer, con una vez le bastó, y así lo cantó en otra de sus letras:

A la luna, luna de enero,
Con mi capote y muleta
Iba a los encerraeros
Porque a mí me gustaba esa fiesta
Y todito mi afán era de ser torero.

Me dieron una ocasión
Pa salir a torear,
Se me quitó to la afición,
No lo quiero recordar.

Hay que pensar
Que la afición de los toros
Pa to el mundo no es igual.

Antonio Burgos, por su parte, en el libro La esencia*, sobre la figura de El Faraón de Camas recuerda el día en que Camarón le cantó en Badajoz, en un festival benéfico, de quien escribe, asimismo, poniendo en boca de Curro:  “(…) querían ser toreros los dos, José (Camarón) y Alonso (Rancapino), los dos querían ser toreros. Y vinieron a algunos tentaderos conmigo, que yo los llevaba para que vinieran. A Camarón le costaba más trabajo ponerse delante de las vacas (…). Camarón era más retraído. Pero tenía ese toreo gitano que era puro sentimiento, igual que hacía sus cantes: desgarrado”.

*LA ESENCIA, Antonio Burgos, Editorial Planeta, 2006, p. 323.

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